“Alta, poderosa y en control: mi experiencia al volante de la Silverado High Country”

Chevrolet Silverado High Country, toda una experiencia.

Por fuera impone. El cromado exclusivo High Country con acentos en bronce le da ese look elegante, pero con carácter. Nada exagerado, todo en su punto. Las llantas de 18” o 20” (según versión) terminan de afirmarla en el suelo como diciendo, acá mando yo.

Abro la puerta y cambia el mood. El interior tiene madera auténtica y asientos de cuero perforado que no sólo se ven sofisticados, también se sienten. Me acomodo, regulación eléctrica, postura perfecta, y ya estoy en mi zona.

Enciendo y el tablero LCD de 12,3” cobra vida. Todo claro, moderno, ordenado. Al centro, la pantalla MyLink de 13,4” domina la escena. Conecté mi teléfono en segundos gracias a Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico, sin cables dando vueltas. Y cuando suena el audio premium Bose, simplemente sonrío. Se escucha limpio, potente, envolvente. Viajar así cambia todo.

Pero más allá del lujo, lo que realmente me vuelve a conquistar una y otra vez es cómo me hace sentir manejándola.

Es grande, sí. Pero no intimida. La dirección es precisa y la altura me regala una visibilidad privilegiada. En ciudad se mueve con una suavidad sorprendente para su tamaño, y en carretera se siente firme, estable, segura.

Y hablando de seguridad… acá es donde de verdad me relajé.

La alerta de colisión con frenado autónomo está siempre atenta. Detecta riesgos, me avisa y, si es necesario, frena. Esa sensación de respaldo constante no tiene precio.
La alerta de punto ciego ilumina el espejo cuando hay un auto fuera de mi vista, ideal en una camioneta de este tamaño, y los focos con encendido automático hacen su trabajo sin que yo tenga que preocuparme por nada.

Tiene 6 airbags (frontales, laterales y de cortina), así que sé que voy protegida yo y quienes viajan conmigo.

Y el sistema Drive Intelligent es casi como tener un copiloto tecnológico, frenado automático en reversa para evitar topar atrás, aviso de abandono de carril con corrección del volante y hasta Teen Driver, pensado para cuando los hijos empiezan a manejar. Eso me pareció brillante.

La Silverado, no es sólo potencia ni lujo. Es esa mezcla deliciosa entre fuerza, tecnología y cuidado. Me sentí alta, poderosa, pero también contenida y segura.

Y ahora sí… hablemos del corazón de la Silverado High Country.

Esta versión monta el Duramax 3.0L Turbo Diésel, 6 cilindros en línea, con inyección directa y apertura variable de válvulas (VVT). ¿Qué significa eso en la práctica? Que responde cuando yo quiero que responda.

Entrega 305 HP a 3.600 rpm y, lo mejor de todo, 671 Nm de torque desde apenas 1.600 rpm. Y eso se siente. No tengo que exigirla para que empuje. Apenas piso el acelerador, la fuerza está ahí, inmediata, contundente, pero elegante.

Es 4×4 con caja de transferencia electrónica Autotrac, así que puedo adaptar la tracción según el terreno sin complicaciones. Todo intuitivo.

La transmisión automática de 10 velocidades trabaja de manera impecable, y el selector electrónico con paddle shifter me permite intervenir cuando quiero jugar un poco más con la conducción. Sí, una pick-up también puede ser entretenida.

Tiene suspensión Z71, amortiguadores traseros Rancho, dirección asistida eléctrica y un despeje de 206 mm, suficiente para salir del asfalto con confianza, pero manteniendo un andar cómodo en ciudad.

En dimensiones, impone, pero se deja llevar:

  • 5.890 mm de largo
  • 1.945 mm de alto
  • 2.478 mm de ancho incluyendo espejos
  • Distancia entre ejes de 3.745 mm

¿Capacidades?
Carga útil de 708 kg y capacidad de remolque de hasta 4.355 kg.
Estanque de 91 litros, ideal para viajes largos sin estar pensando en la próxima estación de servicio.

El sistema Start & Stop (desactivable) ayuda a optimizar consumo en ciudad, y el alternador de 220 amps asegura energía suficiente para todo el equipamiento tecnológico que trae.

En resumen, lo que más me gustó es que es una camioneta que demuestra la potencia con seguridad y aplomo. Tiene fuerza de sobra, pero también inteligencia. Y eso, al volante, se agradece muchísimo.

Porque sí, es grande. Sí, es poderosa.
Pero también es precisa, suave y sorprendentemente fácil de llevar.

Y si ya me había conquistado por cómo se maneja… el interior terminó de enamorarme.

Atrás tiene asiento tipo banca 60/40 para tres personas, amplio y cómodo. Pero adelante es donde realmente se siente el ADN High Country, asientos tipo butaca, el del piloto con memoria, así que apenas me subo vuelve automáticamente a mi posición perfecta. Ese pequeño lujo diario que una empieza a valorar muchísimo.

El volante, los materiales, la madera auténtica… toda conversa con una sensación de sofisticación real, no forzada.

Frente a mí, el centro de información al piloto con pantalla configurable de 12,3”. Puedo ver datos de manejo, consumo, información del tráiler, presión de neumáticos (TPMS), ángulos del vehículo, tracción… todo claro, moderno y fácil de leer. Me encanta sentir que tengo el control total.

El sistema multimedia MyLink con pantalla de 13,4” es protagonista absoluto. Compatible con Apple CarPlay y Android Auto, con reconocimiento de voz avanzado y además Google Built-in integrado, lo que hace que todo funcione como si fuera una extensión natural de mi teléfono.

Y el sonido… el sistema premium BOSE con 7 parlantes y subwoofer simplemente transforma el viaje. No es sólo música, es atmósfera.

Tiene 6 puertos USB y USB-C distribuidos entre el panel central, el apoyabrazos y la parte posterior. Nadie se queda sin batería, jamás. Además, Bluetooth para hasta dos teléfonos en simultáneo, incluso con conexión para smart trailer.

El Head-Up Display de 15” multicromático proyecta información clave en el parabrisas, así no despego la vista del camino. El espejo interior electrocromático con full video display mejora muchísimo la visibilidad cuando atrás va cargada.

En seguridad y asistencia, el control crucero adaptativo hace los viajes largos mucho más relajados. El monitoreo de presión de neumáticos, luces interiores LED, sistema de apertura universal Home Remote, encendido remoto del motor… todo suma.

Y algo que me da mucha tranquilidad, OnStar y el sistema de internet 4G LTE (con plan activo). Saber que estoy conectada y respaldada en caso de cualquier cosa me hace disfrutarla aún más.

En definitiva, la High Country no sólo es potencia y presencia. Es tecnología pensada para simplificarte la vida. Es lujo funcional. Es comodidad real.

Es subirme, acomodarme… y sentir que todo está exactamente donde tiene que estar.

Y si creía que ya lo había visto todo… todavía faltaban detalles que marcan la diferencia.

El sunroof cambia completamente la experiencia. Me encanta abrirlo en carretera, que entre la luz, el aire, esa sensación de libertad que sólo una camioneta así puede regalar. Es un detalle que transforma el viaje.

Los asientos en cuero perforado color negro Jet Black no sólo se ven elegantes, se sienten sofisticados. El diseño, la textura, la ventilación… todo pensado para que viajes cómoda incluso en trayectos largos.

La ventana trasera eléctrica es otro de esos detalles prácticos que uno termina usando más de lo que cree. Ventilación rápida, conexión con el exterior, comodidad total.

El volante forrado en cuero, con controles de audio y crucero integrados, tiene un grip perfecto. Además, es calefaccionado, algo que en invierno se agradece muchísimo. Y no sólo se regula en altura y profundidad, sino que tiene ajuste electrónico con memoria vinculada al conductor. Es decir, todo vuelve a mi posición exacta sin que tenga que tocar nada.

Y claro… por fuera también tenía que estar a la altura de lo que promete.

La High Country tiene una presencia distinta. Más elegante, más sofisticada. La grilla cromada y el parachoques frontal color carrocería con detalles cromados le dan ese aire premium que se nota desde lejos. Lo mismo con el parachoques trasero color carrocería y las manillas cromadas. No es agresiva sin sentido, es imponente con clase.

Los espejos exteriores cromados, eléctricos, abatibles eléctricamente y calefaccionados, no solo se ven bien: funcionan perfecto en cualquier condición. Y los focos delanteros tipo proyector LED con sistema Intellibeam se adaptan solos según el entorno. Literalmente la camioneta piensa por mí cuando cae la noche.

Atrás, los focos LED, las luces LED en la zona de carga y las luces diurnas LED (DRL) terminan de armar un conjunto moderno y tecnológico.

La parte trasera está pensada con inteligencia. Tiene pisaderas eléctricas de tres posiciones que se despliegan suavemente cuando abro la puerta. Ese detalle no solo es cómodo, también se siente sofisticado. Nada brusco, todo elegante.

La caja viene con Spray-on Liner DURABED, un recubrimiento de alta durabilidad que protege de verdad. No es sólo estética, es funcionalidad real. Además, tiene 12 ganchos de carga, así que todo va firme y seguro. Y sí, incluye kit de arrastre porque esta camioneta nació para trabajar y remolcar sin esfuerzo.

Los ganchos de remolque delanteros mantienen la coherencia estética premium.

El portalón trasero eléctrico con apertura y cierre automático es un lujo práctico. Lo abro desde el control remoto y se mueve solo, suave, firme. Además, cuenta con bloqueo a distancia y la clásica CornerStep integrada en el parachoques para subir a la caja con facilidad. Y sí, incluye rueda de repuesto con llave, porque acá todo está pensado.

En seguridad, honestamente, es donde más tranquila me sentí.

El asiento del piloto vibra como sistema de alerta, una señal clara y directa cuando detecta riesgo. Es una sensación que llama la atención de inmediato, pero sin asustar.

Integra detección de peatón delantero y posterior, algo que en ciudad se agradece muchísimo. También el sistema de alerta de punto ciego, el alerta de colisión frontal y el frenado automático mejorado en velocidad de carretera, que actúa si detecta riesgo incluso a velocidades más altas. Eso ya es otro nivel.

La cámara es simplemente espectacular: visión 360° en alta definición y monitoreo de tráiler. Además, incorpora cámara interior de la pickup, ideal cuando llevas carga atrás o necesitas visualizar el interior de la caja.

Tiene asistente de partida en pendientes, control de descenso, control de freno de tráiler integrado, control de tracción y diferencial trasero autoblocante automático. Todo esto, en la práctica, se traduce en confianza. La camioneta siempre está firme, estable, segura.

En protección, viene completa:

  • Airbags frontales, laterales y de cortina
  • Sistema ABS en las cuatro ruedas
  • Frenos de disco con rotores Duralife®
  • Sistema LATCH para sillas de niños
  • Sistema antirrobo
  • StabiliTrak con control antivuelco y balanceo de remolque

Al final del test drive me bajé con una sensación muy clara: esta no es sólo una pick-up grande y potente. Es una camioneta que piensa, que cuida y que responde.

La Chevrolet Silverado High Country combina lujo real, tecnología inteligente y capacidad brutal, pero sin perder suavidad ni refinamiento.

Y como mujer que disfruta manejar, te lo digo así, directo:
me hizo sentir segura, cómoda y absolutamente en control.