La electromovilidad gana terreno en Chile, pero todavía existe una importante brecha de infraestructura: dos de cada tres personas no podrían cargar hoy un vehículo eléctrico en su propia casa.
¿Cómo será la ciudad del futuro? Para los chilenos, todo apunta a que será más limpia, silenciosa y, sobre todo, mucho más eléctrica. Así lo revela el estudio “Zoom a la electromovilidad en la ciudad del futuro”, realizado por Volvo Cars Chile junto a Cadem, que analizó las expectativas de los consumidores frente a la movilidad de los próximos años.
Uno de los datos que más llama la atención es que 77% de los encuestados considera probable que su próximo vehículo, dentro de cinco años, sea eléctrico o híbrido. En contraste, solo un 16% se inclinaría por un modelo a gasolina o diésel.
La tendencia también se refleja en las decisiones actuales. Si hoy tuvieran que comprar un automóvil, un 59% optaría por alguna alternativa eléctrica o híbrida, mientras que un 20% elegiría un vehículo tradicional a combustión.
Una ciudad más limpia y silenciosa
El interés por la electromovilidad no se limita a la compra de un auto. Los chilenos también relacionan esta transformación con la forma en que quieren vivir sus ciudades.
Un 79% está de acuerdo con que Chile avance hacia una movilidad predominantemente eléctrica, incluso considerando a quienes actualmente no comprarían un vehículo de este tipo.

Entre los principales beneficios, un 87% cree que la electromovilidad puede ayudar a mejorar la calidad del aire, mientras que un 86% considera que puede reducir la dependencia del petróleo y contribuir a modernizar el país.
Pensando en 2035, las expectativas son todavía más claras: 97% considera importante contar con ciudades con aire limpio y baja contaminación, 88% espera espacios urbanos menos ruidosos y 86% valora que el transporte público sea completamente eléctrico.
Eso sí, todavía existe una distancia entre esa ciudad ideal y la realidad. Siete de cada diez personas sienten que el lugar donde viven está lejos de convertirse en esa ciudad del futuro.
El híbrido aparece como un primer paso
Aunque el interés por los vehículos eléctricos crece, no todos los consumidores creen que el salto tenga que ser directamente hacia un modelo 100% eléctrico.
Casi la mitad de los encuestados considera que los híbridos pueden ser una buena alternativa para comenzar la transición, mientras que cerca de una de cada cinco personas cree que el futuro debería avanzar directamente hacia los vehículos completamente eléctricos.
Además, la experiencia directa parece jugar a favor de la electromovilidad. Entre quienes ya han viajado en un automóvil eléctrico, tres de cada cuatro consideran que la experiencia es mejor que la de un vehículo tradicional a combustión.
Según Roberto Izikson, Gerente General de Cadem, estos resultados muestran cómo el contacto con la tecnología puede cambiar la percepción que existe sobre los vehículos eléctricos.
El precio y la carga siguen siendo los grandes desafíos
El interés está creciendo, pero todavía hay varios obstáculos que podrían frenar una adopción masiva.
El principal es el precio, mencionado por un 53% de los encuestados como una de las razones por las que hoy no comprarían un vehículo eléctrico. También aparecen la disponibilidad de cargadores públicos, la autonomía para realizar viajes largos y la posibilidad de cargar el auto en casa.

Precisamente este último punto representa una de las mayores brechas detectadas por el estudio: dos de cada tres chilenos no podrían cargar actualmente un vehículo eléctrico en su vivienda.
La situación es todavía más compleja para quienes viven en departamentos. En este grupo, 82% no cuenta hoy con la posibilidad de cargar un vehículo eléctrico en su hogar.
Aun así, existe optimismo hacia el futuro. Más de la mitad de los encuestados cree que las viviendas terminarán adaptándose para incorporar sistemas de carga eléctrica.
¿Y qué pasa con los costos?
Aunque el precio inicial continúa siendo una barrera, cuatro de cada diez personas consideran que comprar un vehículo eléctrico podría terminar compensándose con el tiempo gracias al menor gasto en energía y mantenimiento.
De esta manera, el interés por la electromovilidad combina dos motivaciones: reducir el impacto ambiental y gastar menos en los desplazamientos diarios.
Los chilenos piden más infraestructura
Para que la electromovilidad pueda masificarse, los encuestados creen que no basta con que aumente la oferta de vehículos. También se necesita que las ciudades y el país estén preparados.
Seis de cada diez chilenos consideran que el Gobierno debería asumir el principal rol para impulsar la electromovilidad, por encima de las empresas automotrices y el sector privado (18%), los consumidores (12%) y los municipios o gobiernos locales (8%).
La infraestructura aparece como una de las principales demandas. Un 88% considera necesario aumentar la cantidad de cargadores públicos en todo Chile, mientras que el mismo porcentaje cree que todas las regiones deberían contar con infraestructura suficiente antes de avanzar hacia una masificación de los vehículos eléctricos.
También existe apoyo para que las nuevas construcciones se preparen desde el comienzo: 82% está de acuerdo con que los edificios nuevos incorporen infraestructura de carga desde su diseño.
Incentivos que podrían acelerar el cambio
Los incentivos también podrían marcar una diferencia importante. Ocho de cada diez personas aumentarían su disposición a comprar un vehículo eléctrico si tuvieran acceso a beneficios como carga gratuita fuera del hogar, una rebaja importante en el precio de compra o una mayor disponibilidad de cargadores rápidos.
Sin embargo, la realidad no es la misma en todo el país.
Mientras más de la mitad de los habitantes de la Región Metropolitana considera que su territorio cuenta con las condiciones necesarias para desarrollar la electromovilidad, en Valparaíso esa percepción baja a cerca de una de cada seis personas.
El desafío: que la transición llegue a todo Chile
Los resultados muestran que la electromovilidad ya dejó de ser un tema exclusivamente relacionado con los automóviles. Para los chilenos, también tiene que ver con la calidad del aire, el ruido, el transporte público y la ciudad en la que quieren vivir.
El interés por los vehículos electrificados avanza rápidamente, pero ahora el desafío está en que la infraestructura, las viviendas y las políticas públicas puedan seguirle el ritmo.
Como señala Patricio Norambuena, Encargado de Electromovilidad de Volvo Cars Chile, el siguiente paso es transformar esta aspiración en una alternativa realmente cotidiana, con más infraestructura de carga, consumidores informados y un ecosistema que acompañe la transición en todo Chile.



