HYUNDAI VENUE, CHIQUITITO, GUAPO Y MUY FÁCIL DE QUERER

Compacto, conectado, cómodo y con un diseño que me conquistó desde el primer minuto. El nuevo Hyundai Venue demuestra que para hacerse notar en la ciudad no hace falta medir cinco metros.

Voy a partir por algo absolutamente poco técnico: me gustó. Así de simple.

Hay autos que uno tiene que manejar, analizar, mirar por varios días y finalmente termina entendiendo. Con el nuevo Hyundai Venue me pasó exactamente lo contrario. Lo vi y pensé: qué lindo quedó.

Tiene esa mezcla que me gusta entre moderno, juvenil y con suficiente personalidad para no transformarse en otro SUV más perdido en el estacionamiento. Su nuevo frontal, las luces LED, la parrilla negra y una silueta compacta pero bien proporcionada le dan bastante más presencia de la que uno esperaría de un modelo de apenas 3,99 metros de largo.

Y esos prácticamente cuatro metros después se transformaron en uno de sus mejores argumentos.

Porque manejarlo por la ciudad es realmente fácil.

El Venue se mueve con una agilidad que se agradece en Santiago, entra donde otros empiezan a negociar, estaciona sin convertir la maniobra en un capítulo de suspenso y permite moverse por calles estrechas con mucha tranquilidad. Para mí, que disfruto un auto que no me haga trabajar innecesariamente, fue uno de sus grandes puntos a favor.

Es maniobrable, liviano de llevar y muy agradable.

Pero que sea compacto no significa que se sienta frágil o excesivamente pequeño desde el puesto de conducción. La posición de manejo es cómoda, la visibilidad ayuda y en marcha transmite una sensación bastante más adulta de lo que sus dimensiones podrían sugerir.

También me gustó mucho su suavidad.

El motor es un 1.0 turbo de tres cilindros, que entrega 118 HP y 172 Nm de torque entre las 1.500 y 4.000 rpm. Las versiones de entrada llevan caja manual de seis velocidades, mientras las automáticas incorporan una transmisión DCT de doble embrague y siete velocidades, que fue precisamente la combinación que más sentido me hizo para este tipo de SUV urbano.

No estamos frente a un auto que pretenda dejarte pegada al asiento y, francamente, tampoco lo necesita. Su gracia está en otra parte.

La respuesta del pequeño turbo es suficiente para moverse con soltura, el torque aparece temprano y la caja automática acompaña bien, consiguiendo una marcha suave y relajada. En tráfico urbano se siente cómodo y cuando toca tomar autopista mantiene esa sensación de auto bien armado, fácil de llevar y sin mayores complicaciones.

Es de esos modelos en los que uno simplemente se sube, conecta el teléfono, pone música y parte.

Y hablando de conectar el teléfono, aquí tengo que detenerme porque fue otro de los puntos que realmente disfruté.

La conectividad es maravillosa.

Hyundai incorporó una pantalla multimedia táctil de 10,25 pulgadas con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos en toda la gama. Y para mí que la conexión sea inalámbrica ya dejó de ser un lujo: hoy es casi una pequeña condición de paz mental. Subirse, que el teléfono se conecte y olvidarse del cable me parece simplemente fantástico.

Además, encontramos puertos USB-C delanteros y traseros, controles de audio y Bluetooth al volante y, en la versión DESIGN, cargador inalámbrico para el celular. La pantalla se integra visualmente con el cluster digital para formar una superficie panorámica que le entrega al interior un aspecto bastante más tecnológico y sofisticado.

Y aquí aparece otra cosa que me gustó del Venue: no necesitas subirte al SUV más grande de la familia para sentir que tienes tecnología.

La cabina es moderna, sencilla y funcional. Los espacios están bien aprovechados, hay salidas de aire para las plazas traseras y el freno de estacionamiento es electrónico con Auto Hold. La versión más equipada agrega climatizador automático, volante revestido en cuero, llave inteligente con botón de encendido, paddle shift y selector de modos de manejo.

Por supuesto, llegamos inevitablemente a mi lugar favorito de casi todos los autos.

La maleta.

Porque puedo enamorarme del frontal, hablar maravillas de la pantalla y celebrar que mi teléfono se conectó sin que yo tuviera que amenazarlo, pero tarde o temprano voy a abrir el portalón.

Y el Venue ofrece 350 litros de capacidad de maletero.

No pretende ser una bodega con ruedas, pero para un SUV urbano de menos de cuatro metros me parece un espacio correcto y bien aprovechado. Caben las compras, bolsos y el equipaje cotidiano sin problemas, y los asientos posteriores se pueden abatir para ampliar la capacidad cuando sea necesario.

En seguridad Hyundai también hizo una apuesta interesante, porque el nuevo Venue incorpora seis airbags en toda la gama, además de control de estabilidad, cámara de retroceso con guías dinámicas, sensores traseros y asistencias Hyundai SmartSense de serie, incluyendo frenado para evitar colisiones frontales, asistencia de mantenimiento de carril y seguimiento de carril. Las versiones automáticas suman además control crucero adaptativo.

Y aquí también pesa el apellido.

Hyundai es una marca que lleva décadas en Chile, que ha construido una presencia enorme y que hoy puede darse el lujo de ofrecer desde pequeños modelos urbanos hasta SUV de gran tamaño y vehículos electrificados. El Venue queda justamente en la puerta de entrada a su familia SUV, pero ya no se siente como “el más básico”. Tiene diseño, tecnología, seguridad y un equipamiento que lo hace bastante competitivo.

¿El precio?

En Chile, la gama comienza con el Venue 1.0T MT GO, cuyo precio lista es de $16.490.000, aunque actualmente Hyundai publica un valor desde $14.290.000 asociado a financiamiento y bonos. La versión automática PLUS tiene un precio lista de $18.990.000, mientras que la AT DESIGN, la más equipada, llega a $20.490.000 de lista. Los precios promocionales pueden variar según bono y tipo de financiamiento.

Es un SUV pensado para la vida real.

Es lindo, y para mí eso importa, compacto, maniobrable, suave, cómodo y tremendamente fácil de usar. Tiene un motor pequeño pero despierto, una caja automática agradable y una conectividad de esas que hacen que la convivencia diaria sea mucho más sencilla.

Y quizás ahí está precisamente lo que más me gustó. Hay autos que impresionan durante diez minutos. El Venue es de esos que probablemente te caen mejor mientras más lo usas.

Lo miré y me gustó. Lo manejé y me gustó más. Conecté mi teléfono sin cables, estacioné sin sufrir, abrí la maleta y encontré 350 litros.

Listo. Nos entendimos.