Kia Tasman, la pick-up que no vino a jugar, vino a conquistar


No todos los días una marca decide meterse a competir en el terreno más rudo de la industria automotriz: las pick-ups. Y no todos los días lo hace con tanto carácter como Kia. La nueva Tasman llegó a Chile y lo primero que hicimos fue subirnos a ella y llevarla directo al lugar donde las camionetas se diferencian de verdad: la pista off-road.

Primeras sensaciones, ¿de verdad es Kia?

Lo confieso, antes de manejarla pensaba “Kia, pick-up… suena raro”. Pero apenas pones primera, esa duda desaparece. La Tasman tiene un andar sólido, firme, que transmite seguridad desde el minuto uno. En ciudad se siente cómoda, suave, casi como un SUV grande. Pero la verdadera prueba la tenía reservada el circuito off-road.

En la pista, pura confianza

Subidas empinadas, terrenos pedregosos, curvas cerradas y una pendiente que a simple vista parecía imposible. La versión X-Pro fue la que más me sorprendió: con sus neumáticos All-Terrain y el modo X-Trek, la camioneta subió como si el cerro estuviera pavimentado. El motor turbodiésel responde con fuerza y ese torque de 440 Nm se siente de inmediato.

La suspensión absorbe lo que le pongas por delante. Pasamos por un tramo de rocas grandes y, en lugar de sentir golpes secos, la camioneta se comportó con aplomo, como si todo estuviera calculado para no incomodarte. Y lo mejor, la cabina, silenciosa y cómoda, me permitió disfrutar del recorrido sin esa sensación de ir “rebotando” dentro.

El agua no es problema

Otra prueba fue el vadeo. Frente a nosotros, 80 cm de agua. En otras camionetas, ese es el punto en que dudas si lanzarte o no. Con la Tasman, la confianza estaba ahí, aceleré y cruzó sin pestañear, gracias a la altura libre y a la toma de aire diseñada para que el motor respire sin problemas.

Estilo y comodidad para después de la aventura

Por fuera, la Tasman es imponente, parrilla enorme, líneas robustas y una silueta que no pasa desapercibida. Pero lo que me dejó realmente sorprendida fue el interior. Nada que envidiarle a un SUV, asientos cómodos, pantalla panorámica de 30” y un nivel de espacio trasero que hace que hasta los más altos viajen relajados.

Después de unas horas en la pista, lo que más agradecí fue bajar del cerro, encender el aire acondicionado, conectar el teléfono sin cables y escuchar música en el sistema Harman Kardon. Es ese balance entre rudeza y confort lo que hace a la Tasman distinta, puedes estar en la montaña por la mañana y en la ciudad por la tarde, sin que se sienta fuera de lugar en ningún escenario.

Opinión final, Kia no vino a probar suerte

Después de probarla, puedo decirlo con certeza, la Tasman no es un “experimento” de Kia, es una declaración de intenciones. Tiene la rudeza que exige una pick-up, la tecnología que uno espera hoy y la versatilidad que muchos buscan, sirve para trabajar, para cargar, para la familia y, claro, para jugar en la tierra.

Con cinco versiones disponibles (desde $35.990.000) y una garantía de confianza, Kia entra al mundo de las camionetas por la puerta grande. La Tasman no es tímida, llegó a un segmento competitivo y viene a incomodar.