Hay autos que se sienten distintos desde el momento en que los ves, y el Geely EX5 es uno de esos. Si bien su diseño exterior es limpio y de arquitectura moderna, lo realmente llamativo para mi fue cuando abrí la puerta. Entrar fue como cruzar una frontera hacia lo que imagino será el futuro de los autos, silencioso, minimalista, lleno de luz y detalles que parecen pensados para que simplemente te relajes y disfrutes.
El interior es, sin exagerar, uno de los espacios más bonitos en los que he estado últimamente. El color blanco perlado de los asientos y el tablero es un acierto absoluto, transmite calma, pureza, incluso cierta elegancia que te envuelve apenas cierras la puerta. Todo se ve limpio, ordenado, sin botones de más. La gran pantalla central flota en el tablero como si no tocara nada, y las luces ambientales, que puedes personalizar según el ánimo, terminan de darle esa atmósfera envolvente. De noche, con el interior iluminado en tonos cálidos y el cielo abierto gracias al sunroof panorámico, se hace bien agradable la atmósfera interior.

Pero el diseño no es sólo para mirar. Los asientos delanteros son una experiencia en sí mismos, se reclinan completamente, tienen calefacción y hasta función de masaje. Es ese tipo de detalle que te saca una sonrisa cuando lo pruebas por primera vez y te preguntas cómo viviste tanto tiempo sin él. En mi caso, terminé haciendo una pausa de media hora a mitad de la jornada sólo para estirarme, bajar el respaldo y dejar que el auto hiciera lo suyo. Fue casi una mini sesión de spa sobre ruedas.

La cabina es amplia, muy bien pensada. Todo está donde tiene que estar y hay espacio de sobra para moverte. Detrás, el maletero es una maravilla, tiene tres niveles y una capacidad total de 1.877 litros, lo que suena técnico, pero en la práctica significa que puedes llevar desde las compras del fin de semana hasta todo lo necesario para una escapada fuera de la ciudad. Incluso el compartimento trasero de 14 litros, pequeño pero ingenioso, me pareció de esas cosas simples que terminan siendo las más útiles.
El EX5 también tiene una manera muy intuitiva de relacionarse contigo. El sistema de comando por voz responde rápido y bien, sin tener que repetirle las cosas como a un asistente caprichoso. Dices “Abre la cortinilla del sunroof” y listo, o “Tengo frío” y sube la temperarura. Todo eso mientras el silencio del motor eléctrico crea una sensación de calma que pocas veces se vive en la ciudad. Porque sí, este SUV ofrece hasta 470 kilómetros de autonomía y, aunque la cifra puede variar con el uso, sigue siendo más que suficiente para olvidarte de la ansiedad del cargador por varios días.

En cuanto al precio, el Geely EX5 llega en dos versiones bien definidas. La Pro, que parte en $27.990.000 con bono de financiamiento y la Max, que sube un escalón en equipamiento y confort, con un valor de $30.990.000 con bono. La diferencia entre ambas se nota, la versión Max suma detalles que hacen la experiencia aún más completa, como el techo panorámico eléctrico, los asientos con memoria, un sistema de sonido más envolvente, iluminación ambiental más sofisticada y un nivel de terminaciones que realmente se siente premium.
En movimiento, se siente sólido, estable, y aunque su foco no es la deportividad, tiene buena respuesta cuando la necesitas. Pero lo que más destaco es la tranquilidad que transmite. Hay algo casi terapéutico en manejar un auto donde el ruido desaparece y sólo queda el sonido leve del viento, el diseño envolvente y una sensación de espacio que te permite respirar.

La seguridad también está a la altura, asistentes de conducción, frenado automático, detección de punto ciego, seis airbags y todo lo que esperarías de un vehículo moderno. Se nota que Geely no quiso sólo hacer un eléctrico bonito, sino uno verdaderamente pensado para cuidar a quienes van dentro.
Al final del día, más que hacer un test drive, sentí que viví una pequeña experiencia de futuro. Uno en que el diseño no busca impresionar, sino acompañarte; donde la tecnología se siente humana y los detalles están ahí para que disfrutes el viaje, no para distraerte. El Geely EX5 me dejó con la sensación de que el lujo hoy no está en lo ostentoso, sino en la calma, en el silencio y en esos pequeños gestos…una luz suave, un masaje en el asiento, una atmósfera que te abraza…que hacen que todo fluya naturalmente.



