María Paz Terán

La mujer que le puso motor a las marcas nuevas (y no le teme a un cambio de timón)

Hay personas que llegan a la industria automotriz porque sueñan con autos desde niñas. Y hay otras, como María Paz Terán, que llegan «en forma muy fortuita» y terminan quedándose casi dos décadas. Spoiler: a veces el destino tiene mejor GPS que nosotros.

Desde el marketing en General Motors en 2008 hasta liderar hoy el crecimiento de marcas emergentes como Tattersall Automotriz y Riddara en Chile, María Paz construyó una carrera que mezcla data, tecnología y una habilidad muy poco mencionada en los CV, la constancia para no perder el rumbo cuando el mercado decide, sin previo aviso, dar una vuelta en U.

Conversamos con ella sobre liderazgo, buceo, hijas, autos eléctricos y esa palabra que todos usan pero pocos logran: autenticidad.

De la casualidad a la pasión por lo nuevo

¿Cómo llegaste a la industria automotriz y qué te motivó a quedarte?

Llegué casi por casualidad en 2008, al área de marketing en General Motors. Estuve más de seis años ahí y después seguí mi carrera en industrias distintas, siempre ligada al marketing, la inteligencia de datos y la tecnología.

¿Y qué te atrajo de un desafío tan grande como liderar Tattersall Automotriz?

Siempre me han gustado los desafíos nuevos. Posicionar una marca desde cero en un mercado tan competitivo como el chileno es, profesionalmente, muy atractivo.

Traducción libre: a María Paz no le tiembla la mano cuando hay que empezar de cero. De hecho, parece que le gusta.

Un estilo de liderazgo sin corbata (metafóricamente hablando)

¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo?

Me encanta trabajar en equipo y aprender de las distintas perspectivas que cada persona trae a la mesa. Me defino como una persona cercana, positiva, y me gusta generar confianza y autonomía en los equipos con los que trabajo.

¿Qué has aprendido liderando marcas emergentes en Chile?

¡Qué buena pregunta! Uno de los aprendizajes más importantes ha sido la constancia hacia el objetivo principal, y el segundo, tener buena capacidad de reacción ante los cambios del mercado. Siempre intento estar preparada para un cambio de timón repentino.

Si esto fuera una frase para bordar en un cojín, sería justo esa: preparada para el cambio de timón repentino. Aplica para el trabajo y, seamos honestos, para la vida en general.

El desafío más grande: correr al ritmo de la tecnología

¿Cuál ha sido el desafío profesional más importante que has enfrentado?

Han sido muchos, pero me atrevo a decir que el más importante ha sido adaptarme rápido a los cambios tan dinámicos del mercado y adoptar velozmente las nuevas tecnologías, tanto en el producto como en el «viaje del cliente», que también ha cambiado bastante.

Una industria de hombres, pero no una batalla de géneros

La industria automotriz sigue teniendo una fuerte presencia masculina. ¿Cómo ha sido tu experiencia?

En general, muy positiva. He tenido la fortuna de trabajar en entornos conformados mayoritariamente por hombres, pero con una calidad humana y profesional extraordinaria, en los que siempre me he sentido cómoda y respetada. Soy más fan de fortalecer el trabajo con la diversidad de las personas que con la diferencia de género.

Un matiz importante, y que agradecemos que lo diga tan claro: la diversidad no es una casilla que se marca, es un equipo que se construye.

¿Qué habilidades crees que son clave para una mujer que aspira a liderar?

La confianza en ti misma y una buena capacidad de comunicación son fundamentales para transmitir seguridad y optimismo. Es clave no tener miedo a la hora de tomar decisiones o asumir desafíos que te saquen de la zona de confort.

Riddara, el éxito compartido

¿Qué significa para ti el éxito comercial que está teniendo Riddara en Chile?

Una gran satisfacción, no solo por el resultado en sí, sino por ver que es fruto del trabajo conjunto de varios equipos comprometidos con el mismo objetivo. Más que un logro comercial, lo veo como un tremendo logro de trabajo en equipo.

¿Cómo enfrentas la presión de liderar marcas que buscan ganar espacio en mercados tan competitivos?

Más que presión, lo percibo como dinamismo. Es una motivación para estar permanentemente innovando y buscando formas de seguir construyendo el camino hacia el objetivo final.

Presión, dinamismo… nombres distintos para la misma adrenalina, solo que unos suenan mucho mejor en una entrevista.

El futuro: electricidad, algoritmos y más mujeres al volante (profesionalmente hablando)

¿Qué tendencias transformarán la industria automotriz en los próximos años?

La electromovilidad seguirá siendo muy importante, pero también la adopción de nuevas tecnologías y la incorporación de inteligencia artificial en distintos ámbitos, no solo en el producto, sino también en la experiencia de compra.

¿Qué oportunidades abre la electromovilidad para atraer más talento femenino?

Muchísimas. Hoy más que nunca la diversidad en los equipos es vital para adoptar rápido los cambios en tecnología, inteligencia artificial, experiencia de cliente, sostenibilidad, y más.

¿Qué metas te gustaría alcanzar en los próximos años?

Seguir desarrollándome en tecnología e inteligencia aplicada al marketing es algo que me apasiona. Me motiva no solo a contribuir al crecimiento de proyectos, sino también a seguir aprendiendo y asumiendo nuevos desafíos.

¿Y quién es María Paz cuando no habla de autos?

Fuera de la oficina, ¿qué te apasiona, qué te desconecta y quién es María Paz cuando deja de hablar de autos?

Me apasiona el buceo, aunque no es un deporte que pueda practicar tanto como me gustaría. Soy una persona muy familiar, y gran parte de mi tiempo libre gira en torno a los que más quiero. Me encanta hacer cosas simples con mis tres hijas, y viajar a conocer lugares nuevos cuando se puede. Cuando no hablo de autos… sigo siendo igual de curiosa, y disfruto tanto de aprender o reflexionar sobre algo como de una buena comida con familia o amigos.

Así que ahí lo tienen: entre reuniones de marketing y el lanzamiento de marcas, María Paz sueña con el fondo del mar, junta a sus tres hijas para hacer «cosas simples» (las mejores, siempre) y sigue creyendo que se puede aprender algo nuevo entre bocado y bocado de una buena comida.

Una historia de liderazgo con los pies bien puestos en la tierra… aunque el corazón, de vez en cuando, se le escape a bucear.

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