Mini Cooper C, de la duda al flechazo en menos de 100 km

La primera vez que probé un MINI fue casi por obligación. Lo digo sin pudor, nunca me gustaron los autos chicos, soy más bien de formatos camionetosos.

Sentía que otro formato era más bien incómodo, ruidoso y que no estaban hechos para alguien como yo. Pero bastó un día manejando el Mini para tragarme mis palabras. Hoy, después de pasar unos días con este Mini Cooper C, además negro, vuelvo a remarcar mi primera expresión al probar el primer Mini de mi vida, te enamora a cada momento, vas descubriendo sensaciones muy, pero muy entretenidas.

El MINI tiene esa cosa media mágica de sacarte una sonrisa mientras manejas. No sé si es por lo liviano que se siente, lo preciso de su dirección, o lo bien que responde, pero cada salida termina siendo un mini, literal, paseo divertido, aunque sólo vayas al supermercado.

Este Cooper C viene con un motor de 3 cilindros en línea, con 1.499 cc y 156 hp que aparecen entre las 4.900 y 6.500 rpm, y un torque de 230 Nm desde apenas las 1.500 rpm. Todo gracias al sistema Twin-Power Turbo con inyección directa de alta precisión y un turbo Twinscroll que realmente se nota. El resultado es que, si lo pisas con ganas, te regala un 0 a 100 en 7,7segundos. Sí, leíste bien. Este auto chiquito puede correr como grande y llegar a 225 km/h. Y lo hace con gracia.

Y hablando de gracia, la transmisión automática, deportiva, de doble embrague y de 7velocidades, es una delicia. Cambios rápidos, suaves y certeros. Se adapta perfectamente a cada modo de manejo que elijas, ya sea en Green Mode si andas más relajada o en modo Sport cuando simplemente te quieres divertir.

Pero MINI no sólo se trata de performance. Hay algo en su personalidad, en cómo está diseñado el interior, que te atrapa. Apenas abres la puerta con el sistema Comfort Access (no necesitas sacar la llave de la cartera), ya sabes que este auto tiene un toque distinto. Me encanta el volante deportivo de cuero, la pantalla redonda en el centro del tablero, que además es táctil y reacciona con efectos de luz según lo que haces, y ese tapiz de género con textura que cubre el tablero, que lo hace verse chic sin perder el toque rebelde.

Una cosa que me sorprendió fue lo completo del equipamiento, luces LED y adaptativos, asistente de luz en carretera, espejos eléctricos abatibles, climatizador dual, espejo interior anti-deslumbramiento… y lo más importante, tecnología de seguridad al nivel de autos de mucho más alto segmento.

Tiene 6 airbags, control de estabilidad y tracción (DSC, DTC y ELDC), sistema de frenos con ABS y EBD, algo que también me gustó, el Driving Assistant. Esto incluye alerta de cambio de carril, advertencia de tráfico trasero con frenado automático, y hasta prevención de colisión trasera. Y si lo tuyo no es estacionar, el Parking Assistant se hace cargo con cámara de retroceso panorámica, sensores y hasta un asistente de marcha atrás que “recuerda” cómo entraste a un espacio. ¡Una salvada total en esos estacionamientos apretados!

¿Y la conectividad? De lujo. Viene con Connected Drive Services, navegación GPS MINI, y hasta llamada de emergencia inteligente. La experiencia digital es tan buena, que a veces me sorprendo hablando con el personaje que aparece en la pantalla. ¿Es medio freak? Capaz. ¿Lo volvería a hacer? Obvio. Porque el MINI tiene ese toque juguetón que lo hace único. Para una experiencia total de conectividad te recomiendo bajar la aplicación MINI para estar full conectado.

Me dio cerca de 17 km/l manejando con cuidado, lo cual es un número más que decente para un motor turbo con este nivel de performance.

El Mini Cooper C es mucho más que un auto lindo. Es ágil, rápido, lleno de tecnología y con un diseño que no pasa desapercibido. No es enorme, no pretende serlo, pero tiene lo justo y necesario para hacerte sentir especial. Es como ese amigo que siempre llega con buena energía. Yo, que empecé dudando, hoy no quiero bajarme.

Y sí, una vez más, el MINI me ganó.

Disponible en 4 colores desde $ 33.490.000